6 de noviembre de 2009

A penas




A Vilma, mi madre, i. m.



Ella



reposa sobre su último silencio



lo que queda del aire en aquel mediodía.



Ella



sueña



hermosa pasajera de cava y de sudarios.



Cuando la muerte taja los olivos



acaso también trama la esperanza en que se urde



la octava maravilla de los cielos,



el grito de Casandra.



Ella



se desnace apenas



y dónde lo que no cierra ni cura



y ese noviembre de pájaros muertos



lloviendo sobre la infancia.



- Texto y Fotografía, Daniela De Angelis -