6 de noviembre de 2009

A penas




A Vilma, mi madre, i. m.



Ella



reposa sobre su último silencio



lo que queda del aire en aquel mediodía.



Ella



sueña



hermosa pasajera de cava y de sudarios.



Cuando la muerte taja los olivos



acaso también trama la esperanza en que se urde



la octava maravilla de los cielos,



el grito de Casandra.



Ella



se desnace apenas



y dónde lo que no cierra ni cura



y ese noviembre de pájaros muertos



lloviendo sobre la infancia.



- Texto y Fotografía, Daniela De Angelis -


4 comentarios:

  1. NOS SITUASTE FRENTE UN POEMA HERMOSO, BELLISIMO. ME ENCANTO Y CONMOVIO EN DEMASÍA. GRACIAS, DANIELA.

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  2. LOS POEMAS CON PREGUNTAS SIEMPRE DESPIERTAN EN MI MUCHO INTERES, ME GUSTA EL MANEJO DE LA SITUACION Y ESE "ELLA" QUE ATRAPA. C. Carbone

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  3. Gracias por la motivación, Tristán! En verdad, Mis gracias sinceras!

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  4. Muchas Gracias, Carlos! Tus palabras me ayudan a repensar la función del pronombre en este poema! Y Gracias, una y otra vez, por tu calidez en el recorrido por este humildísimo espacio. Un Abrazo!

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Por esta travesía, Gracias.