1 de agosto de 2013

Glifosato Machine




En el pueblo donde nací la tierra se alimenta de niños muertos y los dejan así, colgando de cada ramita o ventana y es tan escuálido el dolor que ni siquiera los gusanos se espantan.

En el pueblo donde nací la tierra se vuelve blanca y pegajosa como el semen de los conejos degollados en sus jaulas. El aire pesa como metal de Saturno; en los ojos de la gente se adivina el crimen que cada día recrean y los crucificados beben el vinagre como agua que redime.

En el pueblo donde nací no hay piedad ni asombro ni locos y las iglesias y los fieles se escandalizan. Ellos temen cuando el cristo del alambrado asoma de su tumba y elige a uno -sólo uno cada vez- para calzar la coronita dientes. 

-Texto y Fotografía,  Daniela De Angelis -

Agosto 2013

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