30 de septiembre de 2013

Colecciones ( I )



Tía Paulina coleccionaba las sobras de sus amantes. Lo hacía escrupulosamente, sin escándalos. Con vocación de costurera añadía las etiquetas de acuerdo a los nombres, fechas y hoteles. En un cofrecito amontonaba boletos arrugados, las chirolas, los chicles aplastados, los preservativos usados. Su pasión fue extenuándose. “No fue por la vejez”, explicó amorosamente. “Es que ya no olían a mierda”.

-Texto, Daniela De Angelis / Fotografía, Richard Griffin-

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