30 de septiembre de 2013

Combustión




Me desabrocho la camisa. Algo que no es la falta de aire me impide respirar. Abro la boca y apenas un chillido parecido al de esos pájaros del monte. El comedor huele a pelos quemados, a plástico derretido. Tres chicos ríen en la vereda; puedo oír sus voces. Los ojos pican y todo arde. No importa qué.

-Texto, Daniela De Angelis / Fotografía, Sr. Sol-

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