23 de septiembre de 2013

Crimen






En esa cama hay dos cuchillos y tres cucharas. Hundo el filo entre las costillas de los viajeros que llegan al lugar y se acuestan esperando el sueño o el sudor. Tajo en sus espaldas un nombre cualquiera. A veces los desgarro. Después acomodo los cuerpos en el costurero de Irene y lavo las cucharas de plata con las que escarbé cada ojo. Los retengo con un hilo de coser azul en mis abrigos de lana. Y ahí permanecen, observando lo que veo, contándome todo lo que antecede.

-Texto, Daniela De Angelis / Imagen, Giorgio Di Chirico-

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