29 de octubre de 2014

De la locura




La obstinación por el hallazgo del tulipán negro se originó en Harleem, Holanda. Los alquimistas de la botánica lo intentaron todo para conseguirlo. Algunos perdieron haciendas y reputación. Otros, el juicio. La flor de color del ébano jamás pudo ser creada, aunque existen reversiones que alcanzaron un tono más pálido y azulino. 
Antiguamente los ladrones de esos bulbos eran castigados con la quebradura de brazos y piernas. “La carroza de los locos”, de Jan Gerritsz van Bronckhorst, satiriza la locura y pasión que el tulipán despertó en ese país. En una de sus crónicas de viajes, Roberto Arlt la describe como “la flor diabólica”. 
Durante 1939 se cierne sobre los prados de Holanda un peligro mayor. La amenaza tiene un nombre. Según se dice, admiraba la belleza de esas flores y en su juventud había sido un estudiante mediocre, además de un pintor frustrado.



-Texto, Daniela De Angelis / Imagen, Georgia O ' Keefe-

2 comentarios:

  1. Todo puede ser, por una mujer, todo puede ser, por algún tulipán, guerra va, guerra viene, los muchachos se entretienen...

    Referencia: https://www.youtube.com/watch?v=axFRn-McJ9Y

    Saludos

    J.

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  2. ¡Gracias una y mil veces, José! Y por link que, por cierto, me llevó hasta Helena, las Sabinas y la alegría siempre necesaria.
    Saludos,

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Por esta travesía, Gracias.