30 de septiembre de 2013

Postales ( I )




Llovizna sobre Rosario. Poca gente en las calles. Los vidrios de los autos se empañan por el tufo y la humedad. Un trazo circular, algo así como un anillo o un bostezo,  gotea desde la ventanilla del  colectivo. Los balcones del centro exhiben sus jardines colgantes. El agua estancada en los márgenes de la ciudad acumula mugre y silencio. Rosario se parece a una red de pescadores.  Su río no es la frontera.



-Texto, Daniela De Angelis-

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