31 de octubre de 2013

Baño





Se duchó con esos jabones de motel sin olor y sin forma; ésos que desaparecen o se vuelven baba pegajosa  ante el primer chorro de agua. Se fregó las rodillas y los hombros. Después,  el peine descartable. Pensaba en la lengua que le había hundido entre las piernas; recordaba lo que le había contado; sus secretos. Se acordó de una canción de George y quiso tararearla. Pero la voz no le salía. Esa lengua la estaqueaba desde abajo, justo ahí, donde se nombra.



-Texto, Daniela De Angelis / Fotografía, Masha Pavlova-

1 comentario:

  1. Imperdible este texto. No se cómo hacés pero lo lográs. Se te lee y uno quiere todos los textos. Pasional y cerebral y cero histeria: rara avis. Un Abrazo,
    Santiago Peña, latinoamericano.

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Por esta travesía, Gracias.