23 de julio de 2014

Dicen




Dicen que me parezco a mi madre, pero sé que no heredé la forma de sus caderas ni la pasión por el piano. Tampoco la risa ni los ojos. Es cierto que nunca tragué píldoras para el sueño o la amnea y que el uso de esta silla de ruedas es temporal.



Desde niña evito a los viejos de la cuadra y  no suelo molestar a los vecinos para pedir prestada una tacita de azúcar o un carretel de hilo azul. Nunca asisto a los velorios ni repito las últimas palabras de una frase. Es verdad que no olvido las fechas o los rostros conocidos y que jamás me miro en los espejos.



Desde hace un tiempo me resulta muy difícil escribir su nombre en las cartas que aún le llegan, aunque me esmero mucho en las respuestas. Cuando despierto -casi siempre al mediodía- recuerdo que ella murió en invierno de algún año. Dicen que me parezco a mi madre. Dicen.



-Texto, Daniela De Angelis / Fotografía, Vladimir Clavijo- 

2 comentarios:

  1. ¡muy fuerte, muy!! llega hondo, como un dardo, como un miedo, o un fantasma.Un abrazo!

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  2. Sí, Claudia. Comparto tu mirada acerca de cómo dice este texto. Gracias, una y mil veces, por tu huella. Mi Abrazo!

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Por esta travesía, Gracias.