14 de julio de 2014

Local




Esta calle se parece a una boca. Una chica espera en la esquina. Está fumando y se mueve despacio, en círculos. Dos hombres pasan a su lado. Uno de ellos vuelve y se acerca. Parece decir algo. Una mujer pasea junto a su perro y mira de reojo; desacelera el paso. El animal mea contra un árbol. La ventana del kiosco se multiplica desde el charco sucio de las baldosas y ofrece alguna que otra oferta. La mujer se aleja con el perro; se desentiende de la mierda. La alarma de algún auto taja el silencio mientras la luz de un balcón se cierra. La chica de la esquina sigue ahí. Ahora ríe.

-Texto, Daniela De Angelis-

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