3 de julio de 2014

Regreso




Cuando decidí regresar a casa por la muerte de mi madre, los olores del lugar se parecían a los globos desinflados. No había espesor ni levedad en el aire y la luz formaba círculos amarillentos sobre todos los objetos. Las sábanas eran las de siempre, pero la humedad de las paredes había avanzado sobre la cama y en el piso, de modo tal que uno podía encontrar nuevas figuras en el estampado de las telas y en las baldosas del patio. Los placares se mantenían a salvo de los insectos porque estaban vacíos; creo que sólo contenían dos o tres perchas, aunque no me atreví a abrirlos. Me detuve en los retratos. En uno de ellos, una mujer joven cuyo rostro parecía familiar adelantaba sus manos ante el foco de la cámara anticipándose, como si en ese gesto ella misma pudiera extenderse hacia el olvido o la clausura.

-Texto, Daniela De Angelis / Fotografía, Francesco Viscuso-

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