2 de agosto de 2014

Espejo / Antonio



Tengo cinco años. La radio está apagada y llueve poco. Mi padre está frente al espejo. Lo observo en silencio, desde la puerta del pasillo. Me gusta mirar cuando inclina la cabeza hacia un lado y tensa la piel del cuello con los dedos. La máquina de afeitar emite un sonido monótono y agudo. Él se mueve como si no me viera, como si la luz del cuarto refractara la imagen de su padre. Frente al espejo, se parece al niño que nunca conocí.
-Texto, Daniela De Angelis-

1 comentario:

Por esta travesía, Gracias.