16 de septiembre de 2014

Amenaza



Quebraron los huesos de mis piernas, las costillas, los meñiscos. Me quitaron la lengua y la saliva, el estómago, las uñas. La noche fue hervidero del infierno. Un perro estaba echado sobre un caballo muerto. La luz era escasa. Los olores parecían fermentados. Las mujeres gritaban a los hombres en un idioma extraño. Yo era el extranjero, un condenado, el enemigo. No sentí miedo. Buscaba el paraíso.
-Texto, Daniela De Angelis / Imagen, Gabriel Grun-

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