18 de septiembre de 2014

Mientras tanto



Casilda, situada a 50 kilómetros de Rosario. Llanura,  campos fértiles, riqueza, soja, pobres. La ruta nacional 33 parte al medio la ciudad. Las vías, también. Apenas visible, la marginalidad se concentra y acumula en las afueras, en la exclusión que es también territorial, cada vez más plural y abarcativa.

Mientras tanto, en la ciudad un cura vive como si fuera Papa. Un presbístero que, desde 1964 hasta 1983, se desempeñó como capellán en el Centro Clandestino de Detención,  en las dependencias del Servicio de Informaciones de la Jefatura de Policía de Rosario, conocida como la Unidad Regional II. En esa función, y según sus propias palabras, habría participado de las “misas, confesiones y entrevistas” con los detenidos y detenidas.  Ana Ferrari, una de las sobrevivientes, testimonió que cuando fue trasladada a la Alcaldía de mujeres -a escasos metros del Servicio de Informaciones- Zitelli les habló a las presas y les dijo que tenían que entender “que la tortura era un arma más de la guerra que estamos viviendo”. Jorge Raúl Villarreal, otro de los sobrevivientes, declaró que lo reconoció porque había sido quien dio el último adiós en el velorio de su padre.

Mientras tanto, en Casilda y gracias al apoyo del nuncio, goza de un retiro espiritual. Su presencia fue siempre requerida y aplaudida por los llamados buenos vecinos. Hasta hace unos años, ofició las misas; bendijo escuelas públicas; participó -junto a los funcionarios municipales y provinciales- de todos los actos. Como buen ciudadano y pastor del Señor, acudió a los velorios y bautizó; otorgó la extremaunción y actuaba como confesor en la única iglesia del lugar -el resto son parroquias-. Fue enérgicamente defendido por gran parte de la población. En 1995, ante las cámaras de un medio local, se victimizó y habló como los mansos de la biblia.

Mientras tanto, la mayor parte de la población permanece indiferente ante los delitos que se le imputan. Los menos, gracias a la Agrupación UMANO, sostuvieron y llevaron a cabo las denuncias sobre su accionar en los tiempos del terror. En julio de este año, la Cámara Federal de Apelaciones de Rosario confirmó procesamientos por delitos de lesa humanidad que lo involucran en hechos de privación ilegítima de la libertad, mediando violencia y amenazas, y por integrar una asociación ilícita que ejecutó un plan sistemático, clandestino e ilegal de represión política.

El vaticano convirtió al presbítero Eugenio Zitelli en monseñor. Mientras tanto, en Casilda las hectáreas de soja y los pobres se multiplican. Como la ceguera y la hipocresía. 
-Texto, Daniela De Angelis / Imagen, Santiago Carbonell-




2 comentarios:

  1. ¿Puede esperarse algo distinto de una institución como la iglesia en un país como Argentina? Si todavía no sabemos qué sucedió con J. J. López en democracia...

    Saludos

    J.

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  2. No, José. Ni de la iglesia ni de la gente que, pese a todo lo vivido, elige estarse de espaldas a tanto. Gracias por tu paso por estos lares. Mis saludos,

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Por esta travesía, Gracias.