29 de octubre de 2014

De la locura




La obstinación por el hallazgo del tulipán negro se originó en Harleem, Holanda. Los alquimistas de la botánica lo intentaron todo para conseguirlo. Algunos perdieron haciendas y reputación. Otros, el juicio. La flor de color del ébano jamás pudo ser creada, aunque existen reversiones que alcanzaron un tono más pálido y azulino. 
Antiguamente los ladrones de esos bulbos eran castigados con la quebradura de brazos y piernas. “La carroza de los locos”, de Jan Gerritsz van Bronckhorst, satiriza la locura y pasión que el tulipán despertó en ese país. En una de sus crónicas de viajes, Roberto Arlt la describe como “la flor diabólica”. 
Durante 1939 se cierne sobre los prados de Holanda un peligro mayor. La amenaza tiene un nombre. Según se dice, admiraba la belleza de esas flores y en su juventud había sido un estudiante mediocre, además de un pintor frustrado.



-Texto, Daniela De Angelis / Imagen, Georgia O ' Keefe-

4 de octubre de 2014

Inquietud





Dentro de una hora sonará la alarma sobre la mesa de luz. No amanece, pero estoy despierta. Hace tiempo deseché las pastillas para el sueño, las clases de yoga y el televisor. Doy vueltas entre las sábanas. Desde la radio dicen que no lloverá. Me gusta acostarme desnuda y sentir el frío que llega desde el patio. Bombacha, medias, pantalón, zapatillas. Decido salir a correr. Sudar, abrir la boca, el latido entre las sienes. En el parque, una mujer le habla al perro mientras pasa su mano por el lomo. El animal avanza unos pasos; luego se recuesta entre las piernas de la dueña. Pienso en las caricias, en el beso, los abrazos. Aquello que domestica. Lo que inquieta.
-Texto, Daniela De Angelis / Fotografía,  Ruth Bernhard-