13 de noviembre de 2014

Él citó al Tao


Él citó al Tao y dijo:
"¿Puedes abrir y cerrar las puertas del cielo como una mujer?"
Nada de interferencias 
entre lo real y la ficción.
Las palabras estallan
y sólo queda el silencio
el espanto
Dejó a la mujer por la madre
porque siempre envidió al hombre
que la servía entre frazadas 
entre el cáncer y el hartazgo.
Y dejó a la mujer por la hija
porque la debilidad pesa 
la lástima
y somos hijos o padres del rigor
y la culpa transitoria
Al varón lo dejó ir
se vació de los mandatos
y fue libre.
Después hizo que la barba le creciera
como si la sabiduría
requiriera de claustro y abandono.
Uno puede ser su doble 
 nadie
hombre 
hijo
 padre 
asesino
Después 
nada importa
A los niños 
se les perdona
la incapacidad 
la estupidez
el deseo de eyacular 
en la boca de una mujer
que no renuncia a su trono.

 -Texto, Daniela De Angelis / Imagen, Santiago Carbonell-

4 de noviembre de 2014

Sea



No quiero 
féretro o tumba
cuando la muerte revuelva 
el polvo de mi nombre.
Nadie. 
Ni hipócritas ni bienamados.
Nadie.
Ni tantos de Ustedes
bendiga el epitafio
las sábanas mojadas por el orín
el rincón de la infancia.
Ninguno ose derramar una oración.
Sea la piedad 
para los perros
los impunes
para las señoras que comulgan  
con la cruz entre las piernas
los doctos del lenguaje, sus vacilaciones.
Queden los buenos modales
entre los muertos que resucitan cada mañana 
con el reloj y la impudicia.
Ni uno de Ustedes 
pretenda arrancar de mí
el barro
tanto silencio inoportuno.

-Texto, Daniela De Angelis / Fotografía, Tom Millea -