11 de enero de 2015

Nombres invisibles




“Sembrado para comer es sagrado sustento del hombre que fue hecho de maíz. Sembrado por negocio es hambre del hombre que fue hecho de maíz.” 

-Miguel Ángel Asturias-



Rodrigo Asturias falleció el 15 de junio de 2005. Fue un ex dirigente guerrillero y ex candidato presidencial de la Unidad Nacional Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG). Luego de militar en las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) se separó de esa organización para fundar la Organización del Pueblo en Armas (ORPA) con la que combatió al Estado. 
En 1982 militó activamente en la formación de la URNG, en la que junto con las FAR, el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) y el Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT) lanzaron las ofensivas militares contra el Ejército y los intereses considerados opuestos al pueblo de Guatemala.
Entre otras cosas, estudió Derecho en la Universidad de La Plata, en Argentina. 
Por su accionar en el primer levantamiento armado de 1962 fue enjuiciado, encarcelado y deportado a México. Siete años en el exilio le permitieron estudiar Economía en la UNAM y trabajar en el  ámbito editorial. Junto a otras personalidades, fundó la Editorial Siglo XXI. 
Colaboró como conferencista en varias universidades mexicanas y fue Profesor Invitado del Seminario sobre Latinoamérica de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de México.
Su última participación se concretó en espacio político guatemalteco, en el marco de las elecciones generales, junto a su compañero de fórmula Pablo Ceto.  Fue Rigoberta Menchú, Premio  Nobel de la Paz, una de las primeras personas en manifestar la profunda tristeza que esta muerte causó a su pueblo.
Rodrigo era hijo de Miguel Ángel Asturias, premiado con el Nóbel de Literatura; el primero de los escritores latinoamericanos  que definió  y dio cuenta de la distinción entre literatura latinoamericana europeizante en forma y contenido de una nueva literatura latinoamericana de intención y relevancia tercermundista. 
Esta ruptura operada por el escritor puede advertirse en sus novelas y en los numerosos artículos periodísticos y crónicas de viaje. Innovador de los años ’20 -’40, preparó el terreno a los mágicorrealistas de los años ’50-’60 - por ejemplo, a Rulfo y a Márquez-.
Su primera obra trascendente -en términos editoriales- fue Leyendas de Guatemala, escrita en París y prologada por Paul Valery. Asturias no publicó sino hasta 1946 debido a la tiranía de Jorge Ubico en su país.  
Su infancia transcurrió en el campo hasta que a los doce, el padre lo envió a la ciudad como pupilo de un colegio religioso. Se casó con la viuda Clemencia Amado, con quien mantuvo una relación tortuosa. Los diarios de la época satirizaban sobre él apodándolo “el cornudo”. Se volvió alcohólico, mas nunca cesó de escribir. Salió del infierno gracias a Blanca Mora y Araujo, a quien conoció en Argentina y de la que nunca se separaría.  
En 1949, la novela  Hombres de maíz es recibida con perplejidad y admiración. No obstante, el rechazo de algunos intelectuales influyentes no se hizo esperar. Rodríguez Monegal, Anderson Imbert y Ángel Rama  la critican duramente por considerar que se trata de un texto desarticulado, sin fuentes, producido por la imaginación y sesgado por un brillo superficial e inauténtico.   
Si bien le valió la condena y la indiferencia del mundillo intelectual, no sucedió lo mismo con los pueblos originarios guatemaltecos, quienes lo nombraron “Hijo ungénito de Tecún Umán”. El crítico Gerald Martin analiza con rigurosidad y lucidez la novela, considerándola como una de las más importantes e influyentes de  la literatura universal. Una lectura similar pertenece a Luis Cardoza y Aragón, quien expresa: "Yo escribo sobre Asturias porque Asturias escribió Hombres de maíz"
Sin embargo, el premio Lenin que le fuera otorgado en 1965, aún constituye una suerte de ironía, ya que continúa formando parte de los escritores invisibilizados desde el canon académico y universitario, sobre todo, en Argentina.
Asturias inserta la experiencia propia dentro de la historia de su país y su continente imbricando una meditación profunda sobre el lugar de América latina en el mundo. Nos ofrenda la posibilidad de una interpretación de los pueblos  y una reflexión sobre el desarrollo de la humanidad, desde la sociedad primitiva y analfabeta hacia nuestro actual mundo liberal y capitalista, donde los pueblos originarios son representados como los proletariados del presente. 
Ciertamente la novela constituye un tejido denso y complejo, dado que recurre a la estructura y a la temporalidad del mito. En ella se dilucida la visión del escritor: ni la ciencia ni la filosofía pueden comprenderse sin una conciencia de sus orígenes y de su historia. Queda claro que para Asturias  “nadie crea en el vacío”.
En Hombres de maíz, el personaje central  a quien los maiceros masacran sin sospechar que esa muerte lo volvería referencial y fundante  para su gente, se llama Gaspar Ilóm. Se trata de un héroe mítico que lucha contra los poderosos, quienes pretenden destruir la naturaleza y adueñarse del maíz, cultivo sagrado de los indígenas mayas.
Fue ese nombre, y no otro, el que años más tarde elegiría como apodo su hijo Rodrigo para combatir y denunciar, desde la militancia y la lucha, las infinitas desigualdades, injusticias e invisibilidad del pueblo guatemalteco. 

4 comentarios:

  1. hello dani happy new year 2015 kisses andy

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    1. Hello, Andy! Happy new year for you and Stephan and our kisses, good light and love!

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  2. Algunos personajes históricos son más difíciles de aceptar (o comprender) que otros. No todos podemos ser iguales en una vida que se la pasa demostrándonos que no todos somos iguales.

    Suerte, nos leemos.

    J.

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    1. No pretendo iguales ni opuestos. La contemporaneidad, aún a pesar de toda temporalidad, es posible... Eso: lo posible.
      Gracias por la travesía, José.
      Mis saludos

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Por esta travesía, Gracias.