26 de abril de 2015

Ni mujer


Lavo mis manos después del mediodía

La literatura dice que las amas de casa
son idiotas y ascéticas
que los hombres buscan cuerpos
no la voz ni la palabra
una puesta en escena del goce
-ampárame, Lacan-
que los hijos sienten lástima y asco
y las víctimas son lobos
detrás de las alianzas y el anillo

Yo lavo mis manos
Antes, me desnudé 
después del detergente y la guerra

mientras el orín de los gatos se estancaba entre las piedras
cuando la familia tomaba el café de cortesía

Me masturbo
y alguien muere
mientras escarbo con mis dedos
mientras alguien limpia las sobras de la mesa
cuando el yeyuno  dice hambre

y no hay hombre 
ni hijo ni familia
ni mujer.

-Texto, Daniela De Angelis / Imagen,  Geoffrey Stein-