11 de mayo de 2015

Cotidiana -I-





La madre de mi amigo murió mientras fregaba. No su casa ni la de sus hijos ni su ropa. Mugre ajena. Nunca maldecía los domingos ni la lluvia. No era escritora ni abogada ni modelo; doméstica nomás. La madre de mi amigo dejó todo impecable. La señora de la casa que la había contratado no perdona el alboroto, el olor de la muerta trepando por los cuadros, la puntualidad del ahogo a la hora del té.

-Fotografía, Paul Nouge-


7 comentarios:

  1. Aquí estoy , leyéndote con placer siempre, amiga!
    Ese triperío saliendo sin tregua en tu escritura!
    Se te extraña!
    Mandame por privado algún mail, porfi.
    Beso y abrazo siempre

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  2. Hola compatriota
    Te diria que es genial lo que escribiste
    hasta pronto

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    1. Hola y Bienvenida!
      Y todo mi agradecimiento por acompañar en este viaje!
      Sea, entonces, hasta pronto!

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  3. Las dueñas, y los dueños, de casa, siempre encuentran algo de lo qué quejarse...

    Siempre.

    Saludos

    J.

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    1. Siempre y Para Siempre.
      Al menos, eso es lo que nos hacen saber.
      Gracias por tu paso, José!
      Mis saludos,

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  4. Qué Alegría, Claudia del Alma, leerte y saberte cerca!
    Y cuánto abrazo hay en tu palabra! Ciertamente, sos de esos cielos que uno aprehende y se encarnan!
    Prometo que en estos días llegará a Vos un extenso mail. Recírproco el extrañarte! Gracias por la caricia y la ternura, amiga!
    Mis Besos desde este Rosario, hacia todas tus pinceladas!

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  5. Daniela! si es extenso, mejor.Y si es breve, que sea es lo importante.Me gustaría tener otro nexo para comunicarme.Además te quiero enviar mi libro que recién salió del horno.Pero aunque esa segunda razón no existiera, la primera es la que vale.beso!!!

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Por esta travesía, Gracias.