Memento Illam Vixisse...

Inquietar - Libros -para descargar gratis-

Desde este Blog es posible descargar gratis algunos libros desde mi cuenta personal en academia.edu. Estoy haciéndolo con las propias limitaciones que los tiempos personales imponen. Les pido paciencia. Para encontrar aquellos que ya he subido, dejo aquí el enlace:

https://independent.academia.edu/RayuelaSincielo/Books

27 de junio de 2015

Cerrado por derribo


“Qué fácil callar, ser serena y objetiva con los seres que no me interesan verdaderamente, a cuyo amor o amistad no aspiro. Soy entonces calma, cautelosa, perfecta dueña de mí misma. Pero con los poquísimos seres que me interesan… Allí está la cuestión absurda: soy una convulsión. De allí proviene mi imposibilidad absoluta para sustentar mi amistad con alguien mediante una comunicación profunda y armoniosa. Tanto me doy, me fatigo, me arrastro y me desgasto que no veo instante de liberarme de esa prisión tan querida. Y si no llega mi propio cansancio, llega el del otro, hastiado ya de tanta exaltación y presunta genialidad, y se va en busca de alguien que sea como soy yo con la gente que no me interesa.” 
                          - Diarios, Alejandra Pizarnik-
 

 

22 de junio de 2015

Pedro El Grande


Stairway to Heaven (Escalera al Cielo)

Escalera al cielo


"¿Sabías que tu escalera 
está en el susurrante viento?"
-Led Zeppellin-
Por momentos uno siente que es como una escalera al cielo para que alguien alcance la gloria, el amor o la suerte. En una canción del rock, Led Zeppellin lo dice y deja en claro la dualidad del gesto: ser escalera o usarla. 
Sin embargo, el paraíso, lo posible o aquello que se pretende alcanzar siempre le pertenece solo a uno. El edén nunca deja de ser una construcción subjetiva. Será por eso que en la metáfora de la escalera hay algo del aprendizaje. Igual que en las travesías, el viajero está solo. Y es que la experiencia no puede compartirse porque únicamente acaece aunque exista un otro o la inquietud en la construcción de esos cielos o peldaños. 
Sucede que no siempre se está dispuesto a acompañar; aunque el ascenso resulte útil y necesario; aunque en la idea de la escalera existan el arriba y los cielos -el descenso está limitado por el propio estado y naturaleza puesto que la escalera no permite el subsuelo, sino la altura- . 
Muchas veces uno elige ser escalera. O un simple peldaño. Y quizás, también el viento.

-Texto, Daniela De Angelis / Imagen, Georgia O'Keeffe-

19 de junio de 2015

Ausencia


Vuelvo sobre mis pasos. Cuento hasta diez, cien. Me encuentro en el patio de la casa materna. Los jaulones siguen allí, intactos, vacíos. No hay pájaros ni limoneros. La sombra de mi padre me precede. En silencio camina hacia el galpón del fondo. Pronuncia un nombre. Está llamándome. Las manos le pesan tanto como la voz. Una niña lo abraza y canta, pero él y su sombra se disuelven. Alguien permanece de pie, llorando.

-Texto, Daniela De Angelis / Imagen, Selena Maestrini-

16 de junio de 2015

Nunca -Cotidiana III-





Nunca fui deseada ni hermosa como mi madre o su prima. Ellas se descalzaban para regar los malvones y en el pueblo se abría el sol del mediodía. Mi madre era una parra de uvas dulces trepándose en los ojos del viajero; una postal o un viaje. 
Nunca fui linda ni mejor compañera. Hubo desde mi nacimiento el espacio que distanció lo bueno de lo malo; la ley que rige para ciertas especies animales -¿soy gato, perro, buey?- y que me impide creer en la culpa y las sentencias. 
No soy buena ni piadosa. Ni siquiera inteligente, como mi padre pidió a dios y a la partera en noche de marzo y de tormenta. A veces me visto con preguntas del color de los naranjos. Pero el silencio es azul.
-Texto, Daniela De Angelis / Imagen, Mery Sales-

9 de junio de 2015

8 de junio de 2015

Y nada...



Por vocación de dado.

Uno - Cotidiana II -


Uno se cansa de los días y las noches. Cuando se cierran las ventanas o las puertas, poco importa la civilidad del vecino cuando saca la basura, buenos días cómo anda es invierno y no hace frío. De nada sirve la boca clausurada de los muertos ni el goce que internet propone al conectarnos. 
Uno se da cuenta de que está cansado. Es que cansa ser humano. Inmediatamente se piensa en la lentitud de las babosas; en la libertad de las palomas o los gatos;  la posibilidad de llevar a cuestas algo que no pese: ni crías ni amores; ninguna estupidez ni pasado ni sepulcro.
Y se mira de cerca a los crustáceos, a los gatos y palomas. Y hay la envidia. Uno quiere imitarlos y no puede. Aunque la sal sobre el cuerpo tenga un nombre, alguna gratitud, un vencimiento.

-Texto, Daniela De Angelis / Imagen, Margarita Georgiadis-