16 de junio de 2015

Nunca -Cotidiana III-





Nunca fui deseada ni hermosa como mi madre o su prima. Ellas se descalzaban para regar los malvones y en el pueblo se abría el sol del mediodía. Mi madre era una parra de uvas dulces trepándose en los ojos del viajero; una postal o un viaje. 
Nunca fui linda ni mejor compañera. Hubo desde mi nacimiento el espacio que distanció lo bueno de lo malo; la ley que rige para ciertas especies animales -¿soy gato, perro, buey?- y que me impide creer en la culpa y las sentencias. 
No soy buena ni piadosa. Ni siquiera inteligente, como mi padre pidió a dios y a la partera en noche de marzo y de tormenta. A veces me visto con preguntas del color de los naranjos. Pero el silencio es azul.
-Texto, Daniela De Angelis / Imagen, Mery Sales-

2 comentarios:

  1. No soy lo que otros quieren, sólo soy lo que puedo ser. Y, algunos días, ni siquiera eso.

    Saludos

    J.

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  2. Eso, José: lo que se puede, cuando se elige.
    Mis gracias, siempre, por acompañar la travesía de estos textos -a veces, un tanto huérfanos-.

    Saludos!

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Por esta travesía, Gracias.