8 de junio de 2015

Uno - Cotidiana II -


Uno se cansa de los días y las noches. Cuando se cierran las ventanas o las puertas, poco importa la civilidad del vecino cuando saca la basura, buenos días cómo anda es invierno y no hace frío. De nada sirve la boca clausurada de los muertos ni el goce que internet propone al conectarnos. 
Uno se da cuenta de que está cansado. Es que cansa ser humano. Inmediatamente se piensa en la lentitud de las babosas; en la libertad de las palomas o los gatos;  la posibilidad de llevar a cuestas algo que no pese: ni crías ni amores; ninguna estupidez ni pasado ni sepulcro.
Y se mira de cerca a los crustáceos, a los gatos y palomas. Y hay la envidia. Uno quiere imitarlos y no puede. Aunque la sal sobre el cuerpo tenga un nombre, alguna gratitud, un vencimiento.

-Texto, Daniela De Angelis / Imagen, Margarita Georgiadis-

2 comentarios:

  1. Cansa tanto la vida que a veces cuesta vivirla...

    Saludos

    J.

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  2. Cansan también las muertes de la vida. Y hay la metamorfosis: las crisálidas lo saben -Gregor Samsa, también-.
    Gracias por acompañar siempre en la travesía, José!
    Saludos!

    Daniela

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Por esta travesía, Gracias.