17 de octubre de 2015

Baile



Cuando Lucía baila, el silencio se atraganta y hay la bulla. Frente a la ventana  se despoja de la ropa, los zapatos y rencores. Desnuda baila. En sus talones se enclava el cielo; el fondo negro de todos los mares y las cortinas sucias. Gira sobre sí; los hombros altos, el cuello interminable.  Baila y no vale palabra ni rezo ni conjuro. Huyen los gatos; se agazapan los pájaros y desgarran las jaulas como tigres. Descalza, indefensa, menuda: Lucía se parece a un guerrero o a una geisha. Y los cactus florecen mientras los peces mueren en alguna playa o en la bañera del vecino. Cuando baila, los demonios se disfrazan. 

-Texto, Daniela De Angelis - Fotografía, Josephine Cardin-