18 de enero de 2016

Marcha de la Bronca (dedicada a este cambio que expulsa, reprime, explota y destruye).



Bronca cuando ríen satisfechos al haber comprado sus derechos
bronca cuando se hacen moralistas y entran a correr a los artistas
bronca cuando a plena luz del día sacan a pasear su hipocresía
bronca de la brava, de la mía, bronca que se puede recitar...

para los que toman lo que es nuestro, con el guante de disimular,
para el que maneja los piolines de la marioneta universal...
para el que ha marcado las barajas y recibe siempre la mejor
con el as de espada nos domina, y con el de bastos entra a dar, y dar...

marcha... un , dos... no puedo ver tanta mentira organizada
sin responder... con voz ronca... mi bronca... mi bronca...

Bronca porque matan con descaro, pero nunca nada queda claro,
bronca porque roba el asaltante, pero también roba el gobernante...
bronca porque está prohibido todo, hasta lo que haré de cualquier modo,
bronca porque no se paga fianza, si nos encarcelan la esperanza...

bronca... bronca.... bronca...

Los que mandan tienen a este mundo repodrido y dividido en dos...
culpa de su afán de conquistarte por la fuerza o por la explotación...
bronca que me da cuando pretenden que me corte el pelo sin explicación
es mejor tener el pelo libre, que la libertad con fijador...

Marcha... un, dos... no puedo ver tanta mentira organizada
sin responder... con voz ronca... mi bronca... mi bronca...

Bronca sin fusiles y sin bombas, bronca con los dos dedos en V,
Bronca que también es esperanza, Marcha de la bronca y de la fe...

10 de enero de 2016

Jaulas




Inés era la hermana menor de mi madre. Todos sabíamos que los gritos, las peleas y reproches la disgustaban demasiado y que no existía en la familia un espíritu más sensible que el suyo. No era secreta su devoción por el arte del buen gusto. Nadie se opuso cuando hizo construir una jaula para esconder a sus amantes. Cada mañana les llevaba alimentos y  licores, pero los gritos de esos hombres la espantaban. Para calmar tanto barullo, tía Inés los besaba hasta quitarles los ojos, la lengua y el aliento. Entonces se alejaba serena y feliz, rodeada de glicinas y de  pájaros.  

-Texto, Daniela De Angelis / Fotografía, Menerva Tau-