Memento Illam Vixisse...

Inquietar - Libros -para descargar gratis-

Desde este Blog es posible descargar gratis algunos libros desde mi cuenta personal en academia.edu. Estoy haciéndolo con las propias limitaciones que los tiempos personales imponen. Les pido paciencia. Para encontrar aquellos que ya he subido, dejo aquí el enlace:

https://independent.academia.edu/RayuelaSincielo/Books

24 de febrero de 2016

Exequias



Toda palabra se agosta como la baba del casi muerto de hambre bajo el puente, como la canción de cuna al feto que no nace o que fue parido de revés. ¿De qué vale el reconocimiento de la gran academia, los literatos y los doctos cuando desde la cruz se pide el aire, la boca, el abrazo? Se necesita una porción mínima y recíproca de amor para los muertos y también para los que seguimos andando, aunque en el banquete de los vivos los panes y el vino no puedan multiplicarse. Las tinajas ya están rotas. Como el milagro y la promesa.
Algún día en alguna hora morirá un albañil; morirán un niño y su madre abrazados. Se los despedirá en silencio. Mientras tanto, me iré como nací, sin más que lo recibido y lo puesto, sin mucho menos que lo negado por el azar y los péndulos.  Sin ninguna riqueza más que el azulario de la infancia. Las hormigas y los gatos rasgarán la tierra hasta descubrir el hueco o la semilla. El vinagre no aniquila ni detiene el dolor: lo agita en sus dominios.

-Texto, Daniela De Angelis - Imagen, Victoria Cozmolici-

Rodrigo Amarante - Tardei

Sarah Jaffe - Hooray for Love

16 de febrero de 2016

Sin pretensión poética




Mucha gente de mi tierra aplaude la injuria y el odio; los despidos, el recorte educativo, la suba del tabaco y la quita de subsidios. Insultan, violentan y odian en las redes sociales (porque en estos tiempos, la militancia es de feisbuc y virtual: duele nada); piden mano dura, balas para negros y villeros; moral para  los putos y lesbianas y también para rebeldes descontentos. Alguna gente de mi pueblo se deja seducir por los bailes en los balcones; por la sonrisa perfecta de algunas damiselas y sus buenos modales; por el sepulcro sin nombre de los pibes quemados en talleres clandestinos (la palidez de la piel siempre enamora o hipnotiza. Casandra lo predijo)
Los otros de esta tierra creen en la lucha. Militan y putean de pie; escuchan a Silvio y pasan horas hablándoles a sus hijos sobre Jara o Mugica; se emocionan y aplauden cuando Eva señalaba a los cipayos. Compañeros del NosOtros, se abrazan y extienden la mirada,  sudan, batallan, piensan. Impudorosos, creen en el hombre antes que en dios, lloran, gritan, ríen, escriben, se esperanzan. Permanecen en los bordes; se encharcan, sueñan, copulan, duermen junto al barro y la barbarie. Bien saben que no hay voz ni descanso o  convicción que pueda sepultarse. No, mientras exista la sombra de  alamedas. Nunca, mientras haya una fuente en una plaza. Y el sol queme y se alce el grito y la Marchita.

-Texto, Daniela De Angelis - Imagen, Pawla Kuczynskiego-

 

8 de febrero de 2016

Era




La infancia como aquel pueblo de Gabo. Después, la soledad hecha centuria le llovió sobre los ojos y la espalda. No hubo quien pudiera arrancarle el desamparo de los huesos. Hembra frágil e indómita se hizo bajo los pechos dulcísimos de Casandra. Mixtura de lo tenue y lo que queda del fracaso; faro a ciegas; un atisbo de su sombra: lo cóncavo y su hueco. Caleidoscopio; escalerita de los chuecos y de los mancos. Tajamar y algo de azul, como el olvido y la ternura de Colette

-Texto, Daniela De Angelis ; Imagen, Laura Clutter-