8 de febrero de 2016

Era




La infancia como aquel pueblo de Gabo. Después, la soledad hecha centuria le llovió sobre los ojos y la espalda. No hubo quien pudiera arrancarle el desamparo de los huesos. Hembra frágil e indómita se hizo bajo los pechos dulcísimos de Casandra. Mixtura de lo tenue y lo que queda del fracaso; faro a ciegas; un atisbo de su sombra: lo cóncavo y su hueco. Caleidoscopio; escalerita de los chuecos y de los mancos. Tajamar y algo de azul, como el olvido y la ternura de Colette

-Texto, Daniela De Angelis ; Imagen, Laura Clutter-

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Por esta travesía, Gracias.