28 de junio de 2016

No importan...


No importan
los ademanes
ni el acto de constricción frente a la cruz
y el calvario
tampoco el aleluya de los llamados al reino
donde el agua del bautismo
se evapora y se quiebra
como una molécula de arroz debajo de la lente
No importan
los atenuantes que convidan a serenar la conciencia,
ni el crimen
ni la culpa:
los naufragios
nunca pueden ser nombrados
a menos
que en el momento indicado
el condenado a morir abra la boca de par en par
y ese silencio impuesto
por la muerte
nos convierta en damnificados.
El coro de lloronas que antecede a la tragedia
se renueva en cada tiempo
como se renueva
la permanencia del cuerpo en otro cuerpo
y el amor.
Nadie nos habla desde el sepulcro.

- Texto, Daniela De Angelis - Fotografía, Lynn Davis-

2 comentarios:

  1. y eso hacen todos ...hablar desde el sepulcro...

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    1. Y hasta dónde nosotros? Dónde y cómo nosotros? Nunca somos muerto o el cadáver: parecemos condenados, eterna y cíclicamente, a ser un epitafio... Y las voces se desmesuran o apagan según nuestros dominios. Gracias, Maestro, por su tiempo para leer y comentar. Desde siempre y Siempre.

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Por esta travesía, Gracias.