20 de enero de 2017

Las manos...




Las manos que mecen la cuna
son el mundo
por eso quedamos solos
mientras las moscas se agusanan
la muerte de alguien detiene el movimiento
perfora
el silencio entonces encuentra su caos
la pregunta a dios
el maldito insomnio
y volvemos indefensos
a ser la humanidad antes del primer crimen
antes del primer muerto al que velamos.
-Ph, Tomohide IKeya, Texto, Daniela D Pacilio-

Desmiráculo

Él sueña que teje. Arduos sueños donde los hilos se enhebran azules, violetas, anaranjados; sueños enrevesados, pegoteándose siempre al costado de otros que no le pertenecen, ilegibles, confusos, deseantes. Él sueña que teje y el laberinto se vuelve Asterión o Morfeo, agua bendita, oro del vaticano, altarcito de los pobres: la madeja que Ariadna nunca le acercará.
A la estampita de san expedito que me obsequiaron.