20 de enero de 2017

Desmiráculo

Él sueña que teje. Arduos sueños donde los hilos se enhebran azules, violetas, anaranjados; sueños enrevesados, pegoteándose siempre al costado de otros que no le pertenecen, ilegibles, confusos, deseantes. Él sueña que teje y el laberinto se vuelve Asterión o Morfeo, agua bendita, oro del vaticano, altarcito de los pobres: la madeja que Ariadna nunca le acercará.
A la estampita de san expedito que me obsequiaron.

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